TARDE DE HALLOWEEN

TARDE DE HALLOWEEN.

   Ya tenemos aquí las Navidades y las Marys están algo alborotadas. Marival tienen al perro malito, le ha hecho un abriguito con un edredón  que tenía de sobra, de florecitas verdes y amarillas. El pobre animalito que mide aproximadamente metro y medio, cada vez que se mueve por el salón va tirando todas la figuritas que con tanto primor tiene colocadas mi amiga, y como el pobrecito esta malito, pues se tumba en el sofá, y de un culetazo manda a mi amiga y su marido a hacer puñetas, pero como ella dice ¡Yo, por mi Duque, lo que haga falta ! Angelines está nerviosa con el cambio de escaparate, que si primavera, después cambiar por el verano, que si halloween ¡Hay que ver la pobre lo que se ha esmerado para que el 31 estuviera todo a punto! Tuvo a sus hijas disfrazadas de  brujas con un zapato en cada mano, y las puso en el escaparate, sin poderse mover las pobres. Ella se disfrazó de novia cadáver, toda de blanco, y se puso en la puerta de la zapatería, con una bandejita de pechugas de pollo a la plancha, que le daba a los niños que entraban diciendo ¿Truco o trato? Y es que claro, las pechugas a ella le salen baratas, como solo come pollo, pues tiene el congelador lleno y así, pues eso, que les sacó provecho, y los niños tan contentos, con sus pechuguitas por todo el centro comercial.

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   Elena no quiso venir al centro a ver la fiesta de los niños, estaba invitada en el Hilton a una fiesta que daba no se que marquesa. Se llevó a sus perritos y los disfrazó de novio y novia, pero claro el pobre Trasto, se enfadó muchísimo, al mirarse al espejo y comprobar que le habían puesto un velo repleto de brillantitos con forma de ositos de Tous. Desde entonces ha caído en una gran depresión. Han buscado un psicólogo canino y hacen terapia de grupo, y como dice el psicólogo , que esas distinciones no se hacen, o van los dos de novia, o los dos de novio, pero que lo que le ha hecho al pobre Trasto, no tiene perdón de Dios. Maria Jesús quería disfrazar a su marido de hamburguesa gigante, que dice que es lo que a ella más le gusta. El le dijo que no, que de eso no iba. Mi amiga se enfurruñó un poco, es que la pobre tenía mucha ilusión con eso de ver a su marido convertido en hamburguesa ¡Que egoístas son los hombres a veces! Menos mal que después se le pasó el enfado cuando nos fuimos a un kebab y se comió uno de pollo, y tres de ternera, dos raciones de patatas y dos copas de helado. Y nada más por hoy. La semana que viene os contaré más cosas de mis chicas.

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