ACAMPADA CON LAS MARYS … 2

 

 

ACAMPADA CON LAS MARYS … 2

 

   Después de registrar la tienda por si acaso encontrábamos algún bichejo raro y muertas de cansancio, decidimos que ya era hora de pernoctar.María Jesús se quedó dormida al minuto, había cenado tanto y se sentía tan satisfecha, que los ronquidos sonaban como a música, cada dos ronquidos un resoplido. Después de hacer que tosía, cambiarle de postura y un par de pataditas parece que cogió un sueño pacífico.Poco a poco y  sintiendo un silencio acogedor, todas fueron cayendo en un profundo y agradable sueño. Todas menos yo, que notaba la falta de mi cama abatible, de mi colchón, de mi almohada, de la tele y de mi té calentito en la mesilla. Bueno cerré los ojos y pensé que sería cosa de esperar.

Comencé a escuchar unos sonidos leves. Agudicé el oído. Si, estaba segura, era como una especie de lamento. Pudiera ser un gato pensé. Pero no, eran gemidos, como los de un niño.

the-gang-1339235_960_720¡Madre mía!¡Lo que me faltaba! Me quedé muy quieta hasta estar completamente segura de lo que escuchaba. Angelines dormía a mi lado muy tranquila. Sentí romper su sueño, pero despacito y con delicadeza la desperté.
— Angelines escucha.

—Ay Sole que me muero de miedo. Es un niño ¡A ver si se ha perdido! ¡Tenemos que despertar a las demás!¡Que me estoy cagando de miedo Sole!

—¡Que no! ¡Vamos a echar una ojeada antes!
Salimos procurando hacer el menor ruido posible. Aquellos gemidos venían de detrás de unas ramas a unos cinco metros de la tienda. Iluminamos todo aquel ramaje y tratamos de separar aquella maraña que nos impedía pasar.

 

Por fin pudimos quitar aquella hojarasca y dirigir las linternas hacia el fondo. Cuando nos dimos cuenta, que justamente allí comenzaba un camino de tierra.

 

— ¡Vamos a seguirlo!

— ¡De eso nada!

— Angelines, leche ¡Que hay un niño llorando!

— Pues vamos a despertar la las demás, yo sola contigo no voy.

— Mira que eres cagona. Solo unos pasos más.
Seguimos aquel camino que había tapado la tierra y las malas hierbas, pero que al fijar la linterna, me di cuenta de que debajo estaba solado con una especie de baldosa de cerámica antigua, con unas letras que no logré descifrar ni aun acercando la luz.

 

Los gemidos del niño cada vez eran más frecuentes.Seguimos andando despacio por aquel camino para no engancharnos con las ramas que salían de todas partes pretendiendo engancharnos, hasta que nos dimos cuenta de que según nos alejábamos, así se iban alejando los gemidos.

 

Traté de iluminar el camino con la linterna, sobre todo para descifrar las letras grabadas en las baldosas, pero fue inútil, entre las malas hierbas y la tierra que las cubría no podía ver nada. Tendría que esperar a que amaneciera.
— ¿Te das cuenta? Según nos vamos distanciando, el niño también se distancia. Esto es muy raro. Al principio parecía un gato, pero de gato nada. Es un niño, y además tiene pinta de bebé.

— Pero si fuera un bebé, ya le habríamos encontrado, un bebé no anda.

— Angelines, aquí está pasando algo raro.

— ¡Soleee! ¡Por favor! Yo me voy, si quieres seguir, sigue sola.

— Esta bien vámonos, me está empezando a dar repelús todo esto.

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  Volvimos a la tienda, en la que las demás dormían plácidamente.
— ¡Sole, no puedo dormir!

— ¡Pues cuenta ovejitas!

— ¡Sole! ¡Me hago pis!

— ¡Leche Angelines! A ver si te vas a mear aquí dentro.

— ¡Ven conmigo! Que me muero de miedo.

Salimos y aproveché también. Miré mi reloj. Las cuatro.

Intentamos dormir. Angelines no pudo. Se puso a pelar naranjas para hacer una macedonia para desayunar. Se levantó veinte veces a coger la fruta, pasó por encima de las demás alumbrándose con la linterna, ante mis continuas quejas de las que no hacía ni el mínimo caso.

Se sentó a mi lado y con todos los ingredientes y comenzó a pelar manzanas, peras, plátanos, mientras tarareaba una copla de la Pantoja.

Marival y Maricarmen se despertaron y nos tiraron las almohadas a la cabeza.

— Aquí no hay quien duerma ¡Angelineeees! Vete fuera a hacer lo estás haciendo.

— ¡No puedo dormir, estoy cagada de miedo.

—¿Miedo porque?

— Que os cuente Sole lo que ha pasado, que os lo cuente.

Continuará…

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